Un sábado tranquilo.
¡¡Qué requeteagusto se está en casa descansando y de tranqui!! La verdad es que apetece a veces estar en casa sin hacer nada en especial, a tu bola y sin salir. Me encanta cuando llega la noche hacer algo para picotear y ponerme una película. Hoy me apetece un montón hacer eso y es lo que voy a hacer. Anoche salí con unos amigos de raciones y luego de chupitos. Lo de los chupitos no estaba previsto pero como al final nos quedamos sin un buen asiento para ir a ver al Santiago Segura ( que no estoy yo todavía muy convencida de que me guste demasiado)pues decidimos hacer esto último y bailar un poquillo ( aunque yo no baile casi na pero bueeeno). Da gusto ver como puedes llegar a congeniar con gente tanto y hablar sin parar.No sé, me apetece un montón hacer cosas al aire libre; pasar un sábado o un domingo montando a caballo ( ahora es la época), patinar sobre hielo...en fín recuperando actividades que en verano no haces pero que ahora es tiempo ya de empezar a hacer otra vez porque al invierno se le saca más juguillo. Hacer más actividades que yo llamo de " día". Una cosa nueva que quiero hacer este invierno es aprender a esquiar y seguir por supuesto con el snow ( solo lo he hecho tres veces y una por casi me parto la espalda jaja).
He notado algo peculiar en mi vida, lo cual supone un cambio en mí (creo que me estoy haciendo mayor, jeje).¿sabeis cuál es? tengo ganas de que llegue el invierno, algo rarísimo en mí porque a mí siempre me ha encantado el verano, la playita, etc. A mí de siempre me ha encantado el invierno con su chimenea, arroparte y notar el peso encima mientras oyes el viento soplar con fuerza y tocar a tu ventana y dentro de mi camita calentita.¡¡ Pero nunca había ansiado con tantas ganas que llegara!! Es el primer año que no me da pena que acabe el verano. Es más, me encantaría ir a pasar unos días a la montaña y tirarme horas y horas delante de una chimenea con un manta encima...Ummmmmhh. y disfrutar tardes jugando al Party con amigos, con la familia, con la familia y amigos de la familia, jaja.
Madre mía, lo bien que sienta estar sola y meditar sobre las cosas que apetecen cuando nos adentramos en un cambio de estación ( porque de otoño ya ni se habla vamos).
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